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7 consejos para padres de Ajedrecistas



1.- Enseña a tu hijo a distanciarse del resultado


Veo con mucha frecuencia niños que al ganar su partida de ajedrez en un torneo, comienzan a gesticular con señales de triunfo. Una inmensa alegría que comparten con sus padres cuando salen de la sala de juego. Muchas veces miro con cierta inquietud como los padres celebran la victoria con ellos. Gritos de triunfo, abrazos, el niño es apretado y felicitado durante largos minutos. ¡Choca esos cinco! ¡Eres el mejor! ¡Eres un campeón! Y siguen los apretones y zarandeos festivos. Incluso alguna llamada telefónica a algún familiar para darle la buena noticia y que pueda felicitarlo en directo. No se confundan si los observan... no les ha tocado la lotería... pero el niño ha ganado...

Normalmente estos niños son los mismos que, cuando pierden, rompen a llorar, se muestran desconsolados, se enfadan o incluso quieren abandonar el torneo (o el ajedrez). Sus padres también los abrazan ahora, los consuelan, les recuerdan lo buenos que son, les aseguran que la siguiente partida la ganaran... Y estos padres se preguntan por qué sus hijos sufren tanto cuando pierden.

A grandes celebraciones y alegrías tras la victoria, grandes sufrimientos tras la derrota.

Suele ser proporcional. El ajedrez es un juego y deberías transmitirle a tu hijo la importancia de disfrutar del juego por encima del resultado.

2.- Premia el esfuerzo


Insisto en que no se debe valorar el resultado por encima de todo. En cambio sí debemos valorar el esfuerzo. Una partida de ajedrez puede ser una lección de vida. Si queremos que nuestros hijos se impliquen en sus cometidos y se esfuercen en las tareas que emprenden, tenemos una gran oportunidad de mostrárselo con el ajedrez. Es cierto que es muy difícil que los niños más pequeños dejen de jugar a un ritmo vertiginoso. La realidad es que si los niños asimilan como algo natural el jugar la partida en un abrir y cerrar de ojos, a pesar de que se trate, incluso, de una partida lenta, iremos por mal camino.


En cualquier caso, tomarse en serio la partida, es algo que va más allá del rato que dura ésta. Preparaciones y concentración antes de la partida o analizar con el rival y luego con el profe tras jugarla son buenas costumbres que ayudarán a realizar cierto esfuerzo como una actitud asimilada como natural.

3.- Muéstrale el valor del estudio


No hay nada como un buen libro. Acostumbrarse a dedicar un rato a reproducir partidas de un libro en el tablero, a aprender con los comentarios y a disfrutar del ajedrez. Recuerda que puedes descargar alguno de los que tenemos en la BIBLIOTECA DIGITAL , del mismo modo que recomendamos algunos títulos como "Erase una vez el ajedrez. " para incentivar y fomentar la lectura.

4.- Transmítele que el ajedrez no es solo jugar.


Hay niños que solo disfrutan jugando, pero probablemente esto es así porque nadie los ha guiado un poco en el mundo del ajedrez. Seguro que en su club de ajedrez o con su monitor, tendrá la oportunidad de conocer un poco mejor el mundo del ajedrez y disfrutar de tareas como la resolución de problemas, el análisis de partidas, las retransmisiones en directo de torneos de élite, los vídeos de YouTube o los artículos de ciertos blogs.

Es cierto que internet es un lugar complicado y la información que encontramos es bastante desigual. Te recomendamos la serie TABLERO DE AJEDREZ que puedes ver en nuestra página y que relata todas las vertientes del ajedrez como los avances en el estudio del alzheimer , el ajedrez social y sobre todo el ajedrez educativo.

5.- Trata de que practique con frecuencia


Me ha pasado varias veces que doy clases a un niño que no juega nada. Ni práctica en internet ni va a jugar torneos, ni juega en línea... Al fin y al cabo el ajedrez es un juego. Cuando pasen los años tal vez decida no jugar nunca y acabé disfrutando del ajedrez de otra manera, como viendo partidas de élite por internet o resolviendo los problemas de un libro. Pero de momento, si queremos que se mantenga esa afición por el ajedrez, el niño debe practicar.


Si no tiene ocasión de asistir a un club o de jugar torneos de vez en cuando ó de jugar con algún familiar por lo menos será bueno que juegue con cierta regularidad en algún portal de juego. Recuerden que el ajedrez es una actividad que se disfruta mucho más en familia.

6.- No seas sobreprotector


Esto tiene mucho que ver con lo que hablamos en el primer punto, sobre la reacción ante el resultado. Pero también tiene que ver con la actitud de los padres durante las partidas. Algunos tienen un comportamiento casi enfermizo, muy preocupados por si al niño le hacen trampas, o si le puede ocurrir algo mientras juega.

Los torneos de ajedrez infantiles cuentan con árbitros y personal profesional, acostumbrado a cuidar de los chicos y de la buena evolución de los torneos. ¡Hay que confiar un poco en ellos!

7.- Asegúrate de que disfruta


En lugar de recibirlo tras la partida con la pregunta: ¿has ganado? pregúntale ¿lo has pasado bien? Será un buen comienzo. No lo obligues a jugar y ten especial cuidado si tú eres ajedrecistas y quieres transmitirle el amor por el juego. Tal vez tu hijo pueda ser muy feliz jugando al waterpolo. Déjale elegir.

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